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Wednesday, November 26, 2014

Tears / Lágrimas

In Alta Verapaz it has been raining almost for a whole day, non stop. Maybe the sky is crying what I haven't been able to. It cries to see how we kill each other, how we ignore, how we forget. It's crying about Ayotzinapa, Ferguson, Nigeria, Syria, Palestine, Guatemala... It's crying for the kids murdered by whites that use unpunished bullets of racism. It's crying for the women dismembered by a macho. It's crying over the pieces of massacred colored people. It's crying over the young life that was left in potential alone when it was disappeared. It's crying for the ones that migrate and are executed next to walls.
It's not a drizzle. It's a shock storm, it is violent, frustrated. It is tears of pain, hopelessness, rage.



En Alta Verapaz ha llovido casi un día entero, sin parar. Tal vez el cielo está llorando todo lo que yo no he podido. Está llorando al ver cómo nos matamos, cómo nos ignoramos y nos olvidamos. Está llorando por Ayotzinapa, Ferguson, Nigeria, Siria, Palestina, Guatemala... Está llorando por los niños asesinados por blancos que usan balas impunes de racismo. Está llorando por las mujeres descuartizadas por el macho. Está llorando sobre los pedazos de personas de color masacradas. Está llorando por la vida joven que se quedó sólo en potencial al ser desaparecida. Está llorando por los que migran y son ejecutados junto a muros.
No es una llovizna, es tormenta de choque, es violenta, frustrada. Son lágrimas de dolor, de desesperanza, de rabia. 

Sunday, November 23, 2014

Life lessons / Lecciones de vida

My nephew loves pizza.
He was so excited when my sister told him they would have that for dinner. Pizza: his eyes lit up.
He was patiently ordering with my sister, then waiting for their order's number to come up. We went for a walk (actually we were running around) while we waited. With more patience (and excitement), we went and washed our hands. Then, he had to wait (again waiting), for the pizza to not be so hot that it would burn his mouth.
Finally, with a huge smile, he gave his first piece a bite. It was a personal pizza, with four pieces: two for my sister, two for him. My mom and I had already had dinner.
He said, with wisdom face, "you can't open a pizza into its layers. If you remove the cheese the sauce comes out". He smiled again, knowing he had spoken truth.
And then he signaled me and my mom with his free hand, offering us his second piece. Astonished, I just said "Oh thanks love". But I didn't take it because I wasn't hungry. He stopped eating. He signaled me again, with an inviting hand gesture, and said "eat" very sweetly.
I grabbed it, went for one bite and explained I had had dinner already, but that I was very thankful he was sharing with me. He smiled very excitedly, and took the piece with his hand and devoured it.
My nephew loves pizza.
He is three years and seven months old.
And he knows how to share. How to be patient. How to offer food to others, with loving and inviting gestures. Food he loves.
If a three year old who loves pizza is willing to share it with his aunt (who has not been constantly in his life for all three years), we can all share, and we can all be patient. Share even the things we hold dear or like the most. We can at least ask others if they are hungry or cold. And we must learn patience, waiting for those things we want so much.
We can't lose that capacity. Of sharing, of patiently waiting. And if we have, we can learn it from three year olds.



Mi sobrino ama la pizza.
Se emocionó mucho cuando mi hermana le dijo que eso era lo que iban a cenar. Pizza: se le iluminaron los ojos.
Fue muy paciente al ordenar con mi hermana, luego al esperar a que saliera el número de su orden. Fuimos a caminar un rato (realmente estábamos corriendo por ahí) mientras esperábamos. Con más paciencia (y emoción), fuimos a lavarnos las manos. Luego, tuvo que esperar (esperar de nuevo), a que la pizza no estuviera tan caliente que le fuera a quemar la boca.
Finalmente, con una enorme sonrisa le dio la primera mordida a un pedazo de pizza. Era una pizza personal, con cuatro pedazos: dos para mi hermana y dos para él. Mi mamá y yo ya habíamos cenado.
Dijo, con cara sabia, "no podés abrir la pizza en capas. Si le quitás el queso la salsa se le sale". Sonrió de nuevo, sabiendo que había hablado verdad.
Y luego, nos señaló a mí mamá y a mí con su mano libre, ofreciéndonos su segunda pieza. Sorprendida, le dije, "Ay, gracias amor". Pero no la agarré porque no tenía hambre. Él dejó de comer. Me señaló de nuevo, con un gesto invitador, y me dijo "Comé", dulcemente.
Agarré el pedazo, le di una mordida y le expliqué que ya había cenado, pero que le agradecía mucho que él quisiera compartir conmigo. Sonrió muy emocionado, agarró el segudo pedazo de pizza con su mano libre y se la devoró.
Mi sobrino ama la pizza.
Tiene tres años y siete meses.
Y sabe compartir. Cómo ser paciente. Cómo ofrecerle comida a otros, con gestos amorosos e invitando. Comida que ama.
Si un niño de tres años que ama la pizza está dispuesto a compartirla con su tía (que no ha estado en su vida constatemente en sus tres años de vida), todas y todos podemos compartir, y todos podemos ser pacientes. Compartir aún aquello que queremos mucho o que nos gusta. Al menos podemos preguntarle a otros si tienen habmre o frío. Y debemos aprender paciencia, esperando por esas cosas que queremos tanto.
No podemos peder esta capacidad. De compartir, de ser pacientes, de esperar. Y si la hemos perdido, la podemos aprender de los que tienen tres años.

Sunday, September 14, 2014

Things that matter / Las cosas que importan

Things that matter
Smiling with your eyes
Waking up with birds
Eating a mango that drips unto your arms
Seeing the stars while smelling the sea
Dancing until your knees hurt
Eating chocolate
Seeing people from everywhere about to travel
Feeling the warmth of a hand wrapping another
Seeing the light between the trees
Making friends with a child
Witnessing when the sun paints a sunset
Sharing food
Hugging deeply
Smelling a flower that transports you to another place
Living and breathing


Las cosas que importan
Sonreír con los ojos
Despertarse con las aves
Comerse un mango que gotea hasta los brazos
Ver las estrellas mientras se huele el mar
Bailar hasta que las rodillas duelen
Comer Chocolate
Ver gente de todas partes a punto de viajar
Sentir el calor de una mano que envuelve otra
Ver la luz del sol entre los árboles
Hacerse amiga de un niño
Presenciar cuando el sol pinta un atardecer
Compartir comida
Abrazar profundo
Oler una flor que te transporta a otro lugar
Vivir y respirar

Monday, March 3, 2014

Con este atardecer / With this sunset

Gracias por toda una vida de amor de abuela
Por las historias de una joven maestra viajera
Por transportarme a esa plaza en Huehuetenango al lado del árbol de moras
Por los recuerdos que adornan cada par de aretes y cada cajita de joyas
Por tus fideos con queso
El cafecito con pan dulce, acompañado de buenas conversaciones
Por el ayote en dulce, y los duraznos y cerezas
Por tus manos tiernas, espíritu alegre y corazón bailarín
Gracias por tu amor, sabiduría, y fuerza
Gracias por ser mi abuela
Te amo y te extraño… te mando un abrazo de los nuestros.


Thank you for a lifetime of gradmotherly love
For the stories of a young, travelling teacher
Fro transporting me to that plaza in Huehuetenango, next to the blackberry tree
For the memories that adorn every pair of earrings and every jewelry box
For your pasta with cheese
The coffee with sweet bread, accompanied by good conversations
For the squash candy, and the peaches and cherries
For your tender hands, your happy spirit and your dancing heart
Thank you for your love, wisdom and strength
Thank you for being my grandmother
I love you and miss you... I'm sending you one of our hugs.

Sunday, February 23, 2014

Cerca / Near

La tierra se está despertando de nuevo.
Ya toca.

La primavera está seduciendo a las raíces y ramas.
Ha esperado pacientemente, pero ya es tiempo.
Toca florecer, abrir nuevos pétalos, tiernas hojas.
Ya toca.

El invierno y la lluvia se llevaron parte de lo que el otoño dejó atrás.
Y se viene otro ciclo.  Nuevas fronteras, y olor a tierra mojada, colorida.




The earth is waking up again.
It’s time.

Spring is seducing roots and branches.
It has waited patiently, but it’s time.
It’s time to blossom, open new petals, tender leaves.
                        It’s time.

The winter and the rain took with them part of what autumn left behind.

And a new cycle begins.  New borders, and the smell of colorful, wet soil.

Saturday, February 8, 2014

Other / Otro

In the other face of the moon, there is also light, wisdom.
The beings that have been marginalized to the shadows also have stories, colors, energy.
I have been thinking about the dark side of the moon,
In the visible / invisible
In what we say / keep silent
In what we let go / hold on to
Do we question it?  Do we question ourselves?
Can we listen to something that contraries, questions us?
We have to see the chaos, the debris, the light, the movement, the life.
Can I look into your eyes and see myself as much as I can see you in me?



En la otra cara de la luna también hay luz, sabiduría.
Los seres que han sido marginados a las sombras, también tienen historias, colores, energía.
Y es que he estado pensando en el lado oscuro de la luna,
En lo visible / invisible
En lo que decimos / callamos
En lo que soltamos / aprehendemos
¿Acaso lo cuestionamos?  ¿Nos cuestionamos a nostras mismas?
¿Podemos escuchar algo que nos contraria, nos pregunta?
Y es que hay que ver el caos, los escombros, la luz, el movimiento, la vida.

¿Puedo verte a los ojos y verme a mí misma tanto como puedo verte en mí?

Friday, September 6, 2013

Se habla español

(Originally posted in The Korbel Report.  Check out other entries around international studies!)

I was waiting for the bus the other day, and I met a man who had just got out of work and was ready to go home.  After greeting him with the usual, “Good afternoon.  How’s your day going?” I then asked him where he was from, because I heard his accent.  “I’m from Guatemala”, he said, and from then on we just started chatting in Spanish.
Rob – that’s the alias I will use – was born in the same country I was born, but it was a very different country at that time.  He grew up in a rural community thirty minutes away driving distance from one of the biggest urban settings in Guatemala, Xela.  He only finished elementary school, so 6th grade in our education system.  When he was 17, he migrated to the United States, and has been here ever since. He works every day, pays taxes, rides public transportation, and contributes to the economy of Washington DC and Maryland.  He is undocumented.  When I asked him if he knew about any of the networks for immigrants that are available in the DC area, his face responded me with a blank expression.  I told him about some of the organizations for day laborers, for Central Americans, for undocumented immigrants and other organizations that might be of some utility. He has been here for a little over ten years, and he didn't know about any of this.  I learned about the DC organizations that work for immigrants’ rights last week at a meeting for work, and I have been here for a little under two months.
This made me really unhappy, frustrated and angry.  And it just made me think and ask questions.  How does Rob access health?  Does he have access to preventive health at all?  How can he access adult education?  How does he access other kinds of services?  What does he do when he gets sick?  Where does he live?  What would he do if his boss is being unfair in terms of working schedules and salary?  Don’t get me wrong: Rob is obviously a resilient, adaptive man, who has worked hard for over a decade. He has been sending money to his family back in Guatemala, he is bilingual (maybe even multilingual if he speaks either Mam or Quiche’, the Mayan languages in the region where he is from) and knows how to move around parts of the city.  He is a survivor.  But at the same time, he was telling me how he hasn't seen his family in all these years, how he can’t leave the country, how he had to travel through the borders using a coyote, and how it is so hard to get a visa and a social security number.
How do we allow for some individuals to be treated as people and others to be treated as less than people?  How come our humanity is still defined by where we are born, our geographic origins?  Why do I have more human rights protected and guaranteed than Rob does?  If we really want to tackle issues around health, human rights, international politics, and economics, we really need to revise, reform and revolutionize immigration policies.  In the connected world we live in, with technology that makes distances and time so malleable, I sometimes think we live more disconnected from each other than ever.  We need to learn about the different efforts currently taking place working towards fairer immigration policies, learn about the different social movements that have been fighting for this around the world, and think what can we do to be part of the conversation, the movements, and the reforms.  Because after all, aren't we all immigrants?
I leave you with a quote from President Franklin Roosevelt: “Remember, remember always, that all of us, and you and I especially, are descended from immigrants and revolutionists.”
_______
El otro día estaba esperando el bus, y conocí a un hombre que acababa de terminar de trabajar y estaba listo para irse a su casa.  Después del saludo común "Buenas tardes, ¿cómo va su día?", le pregunté que de dónde es, pues le escuché un acento.  "Soy de Guatemala", me dijo, y de allí en adelante platicamos en español.
Rob – ese es el alias que voy a usar – nació en el mismo país donde yo nací, pero en un país bastante diferente al mismo tiempo.  Creció en una comunidad que queda a media hora de Xela, uno de los centros urbanos más grandes de Guatemala.  Terminó sólo la primaria, hasta 6to grado. Cuando tenía 17 años, emigró a Estados Unidos, y ha estado aquí hasta ahora.  Trabaja todos los días, paga impuestos, usa el transporte público y contribuye a la economía de Washington DC y de Maryland.  Es indocumentado.  Cuando le pregunté si conocía cualquiera de las redes de contactos y organizaciones para migrantes en el área de DC, me respondió con una expresión en blanco.  Le conté de algunas de las organizaciones que trabajan para y con jornaleros, Centroamericanos, migrantes indocumentados y otras organizaciones que podrían ser de utilidad.  Ha estado aquí por más de diez años y no conocía sobre todas estas organizaciones.  Yo me enteré de las organizaciones locales en DC que trabajan or los derechos de los migrantes la semana pasada en una reunión de trabajo, y he estado aquí casi dos meses.
Todo esto hizo sentirme infeliz, frustrada y enojada.  Y me hizo pensar y preguntarme varias cosas.  ¿Será que Rob tiene acceso a salud?  ¿Tendrá acceso a salud preventiva de algún tipo?  ¿Cómo puede tener acceso a educación para adultos?  ¿Cómo puede tener acceso a otros servicios? ¿Qué hace cuando se enferma?  ¿Dónde vive?  ¿Qué haría si su jefe está siendo injusto en cuanto a salario y horarios de trabajo?  Y no me malentiendan: Rob es obviamente un hombre resiliente, adaptante, y ha trabajado duro por más de una década.  Le ha estado mandando dinero a su familia en Guatemala, es bilingüe (o tal vez multilingüe si habla Mam o Quiche’, los idiomas mayas de la región de donde es), y sabe cómo moverse en diferentes partes de la ciudad.  Es un sobreviviente.  Pero al mismo tiempo, me estaba contando que no ha visto a su familia en todos estos años, que no puede irse del país, que tuvo que moverse entre fronteras usando un coyote, y que es muy difícil conseguir una visa o un número de seguro social.
¿Cómo permitimos que algunos individuos sean tratados como personas y que otros sean tratados como menos que personas?  ¿Cómo puede ser que nuestra humanidad aún se defina por dónde nacimos, nuestros orígenes geográficos?  ¿Por qué yo tengo más derechos humanos protegidos y garantizados que Rob? Si realmente queremos hacer frente a los problemas de salud, derechos humanos, políticas internacionales, economía, tenemos que revisar, reformar y revolucionar las políticas de migración.  En el mundo conectado en el que vivimos, donde la tecnología hace del tiempo y el espacio cosas maleables, algunas veces pienso que vivimos más desconectados el uno del otro que nunca antes.  Necesitamos aprender sobre los esfuerzos que están dándose en la actualidad hacia políticas de migración más justas, aprender sobre los diferentes movimientos sociales que están luchando por esto en todo el mundo, y pensar sobre qué podemos hacer para ser parte de esta conversación, de estos movimientos, de las reformas.  Porque después de todo, ¿no somos todos migrantes?

Las y los dejo con una cita del presidente Franklin Roosevelt, “Recuerda, recuerda siempre, que todos nosotros, especialmente tú y yo, descendemos de inmigrantes y revolucionarios”.